viernes, 16 de junio de 2017

Mi problema con el reboot de Tomb Raider



Para este reboot, Crystal Dynamics decidió apostar por una Lara más humana e inocente, acorde con su juventud y escasa experiencia. Comprobamos de primera mano su primer contacto en terrenos inhóspitos, sus primeros pasos con armas, su origen del instinto de supervivencia. Lara se presenta como una alumna que aprende a base de leñazos a convertirse en ese personaje icónico de los videojuegos. La premisa no está nada mal y el desarrollo del juego insiste en la evolución del personaje. Ella se repite a sí misma que es capaz de superar las adversidades, sus compañeros le animan a ello y conforme avanzamos crece la confianza de la señora Croft, pasando del “puedo hacerlo” al “voy a hacerlo”. Hay que tener cuidado con el planteamiento: su protagonista es a priori la humanización de un mito, pero no con el clásico objetivo de desmitificar al héroe, sino buscando su origen. Por eso el juego trata de hacerte creer que están indefenso pero que con voluntad y valentía vas a superar todos los retos de la isla. Es entonces cuando pasamos a hablar de cómo se transmite todo eso a la jugabilidad, con un resultado bastante ineficiente.

viernes, 9 de junio de 2017

El día que fui al cine a ver Déjame salir (Get Out)



Desconozco el patrón que siguen las grandes cadenas de cine, pero en el caso de Yelmo, su política con la publicidad es bastante exagerada. A partir de la hora inicial de proyección, se escapan fácilmente 15 minutos entre trailers y anuncios. Los primeros ocupan la mayor parte del tiempo, lo cual se agradece por ser más entretenidos, pero sigue pesando demasiado. Los días que hay mucha cola y no llegas con anticipación bien, porque vas sin miedo a entrar tarde en la sala. Los días que hay cuatro gatos, es decir, casi siempre que no es fiesta del cine, toca esperar. En el caso de la escapada a ver Déjame salir (Get Out), tocó tragarse una maratón de trailers de películas del mismo género: terror y suspense.

martes, 30 de mayo de 2017

Cajón de sastre 01x01




Ante la imposibilidad de nutrir el blog con entradas sobre todo lo que veo, no queda otra que abrir un cajón de sastre para tener la oportunidad de recomendar aquellas películas de interés y de fusilar aquellos obstáculos a evitar. Además así puedo esbozar ciertas pinceladas que me apetece escribir sin necesidad de preocuparme por la brevedad de la reseña. Por otro lado, en aquellas películas con entrada, me limitaré a enlazarla.

martes, 23 de mayo de 2017

Silent Hill (La peli)



Se puede pensar que el principal problema de las películas basadas en videojuegos es que parten de historias mediocres, simples o insustanciales (Resident Evil, Prince of Persia, Doom, etc.). Pero no es excusa. Aunque el cine nos parezca hoy en día un medio dedicado a contar historias, la narrativa no tiene por qué basarse siempre en historias elaboradas y el guión más simple -o incluso malo- puede dar lugar a una gran película. Otro incoveniente puede ser los bajos valores de producción al que acostumbran estas adaptaciones, en comparación con otros proyectos comerciales con abundantes escenas de acción y efectos especiales. De nuevo, no hay excusa: Tomb Raider, Prince of Persia o Assassin's Creed, que cuentan con presupuestos altísimos y repartos plagados de estrellas, tampoco han logrado convencernos de que pueda extraerse algo bueno de un videojuego.

jueves, 18 de mayo de 2017

Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty (Psé)



Es muy fácil hablar a toro pasado. Acribillar un título como Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty es tan fácil como poner en el punto de mira a sus constantes y alargadas escenas de vídeo. Claro que, eran otros tiempos. Aquellos donde no se sabía muy bien cómo contar una historia y ante la duda, nos mostraban una película cortada en pedazos para intercalar los segmentos jugables. Aunque por mucho que Kojima remase por el camino equivocado, no se le pueden negar sus méritos y aciertos a la hora de importar la influencia cinematográfica.

miércoles, 10 de mayo de 2017

¿Dónde está la casa de mi amigo? (Abbas Kiarostami)



Una afición reciente del diario El País consiste en su artículo semanal despotricando contra la juventud. Desde la crítica por no tener unos valores y costumbres propios de los años 50 hasta el clásico “cualquier tiempo pasado fue mejor”. No falta a la cita la detracción hacia internet y las nuevas tecnologías. Gente mayor incapaz de comprender un cambio generacional. Pero no alcemos la voz: dentro de unos años, será nuestro turno. Diremos que cómo es posible que los críos jueguen con las tablets en lugar de con los playmobils. Tendremos a nuestro Pérez-Reverte con su columna semanal analizando la pérdida de tradiciones que suponen nuestros descendientes.

Ahmed, el niño protagonista de ¿Dónde está la casa de mi amigo?, soporta un tedioso sermón de su abuelo: que si falta de disciplina, que si no te quejes porque en mis tiempos mi padre me pegaba todos los días, que si a dónde vamos a parar con estos niños mocosos, etc. Tras ver esta película, es difícil no pensar en la imagen de este anciano cascarrabias cuando uno lee los artículos de El País anteriormente mencionados. 


miércoles, 3 de mayo de 2017

Life is Strange



La ambientación teen que propone Life is Strange daría una enorme pereza en una serie o película. De hecho, su presentación parece que encaja mejor en estos medios. Porque en los videojuegos estamos acostumbrados a guerras, apocalipsis, distopías y aventuras. Pero no a que nos hablen de la vida misma. Si un videojuego se ambienta en un instituto, nos sobra tiempo para convertirlo en un RPG con sus mazmorras y enemigos (Persona), e incluso hemos llegado al extremo de convertir la temática en un GTA (Canis Canem Edit). De forma que es un alivio que Life is Strange ofrezca una vertiente más realista, sin misiones metidas con calzador, sin rastro de la violencia inherente del videojuego.
 
Ahora bien, a pesar de sus aciertos, no puedo dejar pasar sus múltiples tropiezos, sinónimo de que todavía queda camino por recorrer. Una experiencia como Life is Strange es bienvenida, pero tengo que plantear las siguientes cuestiones.